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domingo, 11 de enero de 2009

la historia oculta


Más de 1000 muertos, la tercera parte niños, es el resultado provisional de la actual ofensiva militar del Tsahal, el ejército sionista de Israel, sobre Líbano y Palestina. A estas muertes hay que unirles los más de 3000 heridos y mutilados, la destrucción de infraestructuras civiles (escuelas, puentes, carreteras, centrales eléctricas, etc.), edificios administrativos, el secuestro de 64 parlamentarios palestinos, incluyendo a ocho ministros, la mitad del Gobierno palestino o el empleo de armamento prohibido internacionalmente como las bombas sónicas o las de fósforo blanco.
El Gobierno israelí y norteamericano responsabilizan de esta matanza a Hamás y Hezbola por la captura de tres soldados israelíes. Sin embargo, la verdadera razón de este ataque no es otra que la de desestabilizar y doblegar a Hamás, impedir que gobierne y así presionarle para que reconozca al Estado sionista -como ya hizo Al-Fatah. Obligado a salir del sur del país hace dos años, Israel intenta, también, con su castigo colectivo contra todo el pueblo libanés que las minorías cristiana y drusa se enfrenten a Hizbola, dividiendo aún más el Líbano y presionando a la Comunidad Internacional para que envíe una fuerza militar que haga el trabajo sucio en su nombre y se encargue de desarmar a Hizbola. De hecho, ya se empieza a hablar de que esta fuerza internacional estaría integrada por no menos de 10.000 efectivos, con lo que se quintuplicaría la actual fuerza de la ONU en la zona.
El carácter terrorista de Israel como Estado está inserto en sus genes. Israel no nació producto de una reacción consecuencia del Holocausto como afirman algunos historiadores. Desde principios del siglo XX, el sionismo potenciaba la emigración judía a la Palestina árabe para lograr su objetivo: el Estado de Israel. En 1917, con la Declaración Belfour, Gran Bretaña dió su apoyo a la existencia de un «Hogar Nacional Judío». Más tarde, fue EE.UU. quién apoyó y sustentó la empresa. Las dos principales potencias imperialistas del s. XX apoyaron la creación del Estado de Israel para asegurarse un aliado fiel de por vida en Oriente Medio. Y no se detuvieron ante nada. Los colonos israelíes empezaron comprando tierras y terminaron expulsando mediante el terror y la limpieza étnica a la población árabe asentada en Palestina. Este origen no podía dar como resultado otro distinto al de un estado teocrático, racista y militarista, un pequeño enclave militar al servicio del imperialismo.
"Historia Oculta del Sionismo" nos presenta con un relato detallado y documentado la verdadera historia de la ocupación de Palestina y el papel que jugó el sionismo. Se trata de un libro indispensable para entender la génesis del conflicto y comprender la necesidad de luchar por una Palestina laica, democrática y no racista y su combinación con la lucha por el socialismo como única salida para la expulsión del imperialismo en Oriente Medio.