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jueves, 18 de diciembre de 2008

LOS SECRETOS DE LA ALHAMBRA



La Alhambra de Granada fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 1984.
La justificación, breve, que figura en el correspondiente expediente de catalogación dice:
“El bien incluye logros artísticos únicos. Es un testimonio excepcional de la España
musulmana del siglo XIV. Ofrece un ejemplo valioso de las residencias árabes del
medioevo”.
Quien conoce la Alhambra sabe bien que es única, excepcional y paradigmática. Hay
pocos lugares en los que pueda apreciarse el color en el aire, el murmullo de los
pensamientos de un pueblo culto o los continuos quiebros a la interpretación de los
sentidos. Desde este punto de vista se entiende fácilmente su carácter universal como obra
de arte: utiliza todos los lenguajes posibles para que cualquiera pueda comunicarse con sus
creadores a través del monumento.
Es bien conocido que las “paredes” de la Alhambra “hablan”, que forman las páginas
de un gran libro que trata, fundamentalmente, sobre Historia, Religión, Sociología, Ciencia
y Tecnología y que está escrito haciendo uso de la Poesía y la Geometría como
herramientas de la Arquitectura que, a su vez, utiliza el Amor como el mejor de los
materiales de construcción de todas las épocas. “¿Cómo un edificio hecho con cuatro
palitroques está aún en pie?” El Dr. García Gómez, uno de los mejores arabistas que
hemos tenido, hace esta pregunta en su libro Poemas en los muros y fuentes de la
Alhambra; a su vez, D. Emilio respondía: “ha sido gracias al amor”, porque la Alhambra
ha sido siempre vivida, querida y,
por tanto, conservada.
Desde hace muy poco tiempo,
la Alhambra ha cobrado un
inusitado interés en el mundo de las
Matemáticas. Se sabe desde hace
tiempo que la belleza de sus
trazados obedecen a la aplicación de
una estética basada en el uso de
proporciones tanto pitagóricas como
áureas.

Phi, la divina proporción
Conocida como número de oro o razón áurea, entre otras acepciones, es una medida que se ha utilizado desde la antigüedad hasta la época actual en diversas disciplinas del arte y la ciencia, y aparece con frecuencia en la naturaleza.

La Alhambra tiene en el cuarto dorado un buen ejemplo de divina proporción. Concretamente se puede ver en los rectángulos que componen la fachada que da al patio del edificio.


Aunque también se puede encontrar en las carteras de cada una de las personas, ya que el Documento Nacional de Identidad o las tarjetas de crédito están sujetas por ley a construirse con las medidas conocidas como la divina proporción, el mítico 1,618.¿?


El monumento esconde en sus formas y muros correspondencias esotéricas con el Templo del rey Salomón, las construcciones templarias y la pirámide de Keops.


«La Alhambra, como una esfinge del pasado, nos está diciendo que lo irreal, lo casi incorpóreo y levitante, deja de serlo sometido a la armonía de los números y al silencio de las formas perfectas en ritmo, proporción y vibración.

La Alhambra es un libro, el libro, nuestro libro»


LA MANO Y LA LLAVE

Una de las leyendas más hermosas de la Alhambra es la de la Puerta de la Justicia. Allí, tras el largo camino que conduce hasta una de las entradas, se sitúa uno de los baluartes de la defensa del palacio. En su puerta, en el medio, a una altura superior a la que puede alcanzar el hombre, se encuentra un símbolo: una mano. En el reverso, en la otra cara de la puerta, un segundo símbolo: una llave. ¿Qué son? ¿Qué representan? Hay varias teorías. La leyenda, convertida aquí en interpretación, dice que el hombre que fuera capaz de tocar la mano con su lanza sin soltarla se quedaría la Alhambra y sus tesoros. Sólo un gigante podría conseguir tal cometido, por lo que el palacio quedaría siempre a salvo. Sin embargo, una segunda historia habla de una metáfora de poder. La mano y la llave. Juntas, una forma de abrir la puerta. Dicen que los árabes pensaron que cuando la mano y la llave se juntaran, la fortaleza se habría perdido y llegaría el fin del mundo. Es algo más que una metáfora. La llave y la mano sólo podrían juntarse si un enemigo lo suficientemente poderoso algo que los musulmanes no vislumbraban entonces era capaz de tirar los muros. Entonces, ya hecha añicos la puerta, los dos símbolos se tocarían en el suelo.

La Alhambra estaría entonces en manos del enemigo.